lunes, 26 de enero de 2015

27-e Valencia: Presentación Talleres sobre Lenguaje

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EL LENGUAJE NOS PERTENECE.
 
Talleres sobre lenguaje
 
TEMATICA DE CADA UNO DE LOS TALLERES :
1º.- EL lenguaje como arma ideológica de dominación.
2º.- El lenguaje machista, sexista, homófobo y discriminatorio.
3º.- El lenguaje inclusivo y re-evolucionario.
 
LA LENGUA ADQUIRIDA : La comunicación oral, es decir utilización de la palabra y el lenguaje, han sido durante siglos la forma más utilizada y extendida de comunicación, la más directa y “fácil” para intentar entendernos. Es muy sencillo comprender la importancia de la palabra y de la comunicación oral. A través de ellas nos relacionamos e interactuamos las personas, los pueblos. A través del lenguaje es como hemos configurado parte de nuestra realidad y es a través de él como nos reconocemos; hemos puesto nombre a las cosas y a nosotr@s mismas. Tal es su importancia, que controlar el lenguaje -y la formación del mismo- ha sido una obsesión para quienes se convencieron que así lo controlaban casi todo. Siempre lo han procurado o intentado configurar y moldear, para con la excusa de su correcta utilización, homogeneizarlo y simplificarlo. También para estructurar nuestros pensamientos y así establecer esquemas de comportamiento. Por lo general no reparamos en el significado de las palabras porque no nos han enseñado que son principalmente las que nos definen como personas. Por eso no podemos relegar nuestra utilización del lenguaje sólo a lo que nos han enseñado o hemos aprendido... sobre todo por que nos han programado más que educado. Es por eso que debemos rescatar la importancia sobre lo que sale de nuestra boca, sobre lo que decimos. Ese es el punto de partida de estos talleres...ponerlo en cuestión...poner sobre la mesa esas aparentes formas inocuas de comunicarnos, crear nuestra propia identidad en ese terreno: el de la palabra hablada y escrita.
 
Por suerte, como mecanismo vivo que es, el lenguaje está en constante evolución y transformación. Los organismos dedicados a institucionalizar la palabra siempre han ido a rastras del lenguaje popular y creativo. Las variantes, mezclas y argots siempre han hecho camino sin preocuparles mucho la oficialidad del lenguaje reconocido por instituciones reguladoras del mismo. Desprovist@s de normas y prejuicios académicos las formas de utilizar la palabra son libres... lo difícil es dar contenido a esa libertad, porque muchas veces consideramos que la libertad de usar la palabra consiste en hablar como queramos pero sin cuestionar que no somos libres al utilizarla; son las que hemos aprendido porque son las que nos han enseñado (o las que hemos aprendido sin que nos las enseñaran). Pero en ningún caso las hemos elegido. A eso le vamos a llamar lenguaje adquirido.
 
LA PALABRA Y EL PODER.
El lenguaje no es inocente; como transmisor de ideología es utilizado para establecer valores y formas de pensamiento. Una de las maneras de apuntalar ciertas ideas que nos acompañarán a lo largo de nuestra vida es a través del dominio de la palabra y la instauración de un lenguaje que predetermine nuestra capacidad de deducción y aprendizaje. Es en el lenguaje donde mostramos esos valores y desde donde proyectamos nuestra interpretación sobre los que nos rodea. El lenguaje machista y sexista, el desprecio a lo diferente o a lo que consideramos inferior. El lenguaje autoritario y prepotente de los mayores a los menores, del jefe a los empleados, de los normales a los diferentes. El insulto como arma de ataque o defensa, el grito como norma o el desprecio como recurso.
 
RECONSTRUIRNOS A TRAVÉS DE LA PALABRA.
Un buen objetivo para plantearnos, es qué queremos decir cuando la utilizamos... es decir cuál es su verdadero contenido. Es importante saber qué hablamos y cómo lo hacemos pero lo es más aún saber si nos identificamos en las formas y fondos que gastamos. Si representan o no nuestra verdadera personalidad. Es importante saber que el lenguaje nos pertenece y por lo tanto debemos rescatarlo para desechar toda forma de imposición. Cambiar como hablamos es una labor que debe partir de dentro de cada una de nosotr@s y es un paso más allá del hecho de reconocer que no queremos decir lo que acabamos de decir. Cambiarlo implica reconocernos en las palabras que arrojamos y por lo tanto modificar aquello que decimos (si es que queremos) y que no nos representa como personas.
Es una tarea que requiere de voluntad individual pero de la reflexión colectiva... porque el lenguaje es una herramienta común que utilizamos cada una de nosotras; descifrarlo y transformarlo no será posible si no empezamos a poner sobre la mesa qué podemos y queremos hacer con él.
Es por eso que os proponemos que participéis (si este tema os interesa) en los tres talleres que tenemos planeados para abordar, a través de la palabra compartida (debate), qué hablamos y si debemos hacerlo de otra manera.